3 consejos para mejorar la productividad de tu equipo

En tu empresa siempre serás “el jefe” por mucho que te empeñes en parecer parte del equipo de trabajadores. Obviamente no se trata de ser amigos – esto es un negocio- pero hay algunos básicos para ser jefe y, a su vez, formar un grupo dinámico y constructivo en el que tu estés también incluido.

ANALIZAR A TU EQUIPO

Ya se ha demostrado que el espacio donde trabajamos influye directamente en nosotros. No nos referimos solo al espacio físico, que también es muy importante, sino al conjunto de personas y enseres que forman tu empresa, incluido tu.

Lo primero que debes hacer es analizar a tu equipo y ser consciente de las dificultades que afrontan, tanto a nivel profesional como a nivel humano. Nos referimos a que, si quieres buscar soluciones, primero necesitas conocer el origen del problema. En la mayoría de encuestas realizadas sobre este tema en nuestro país, hay un alto porcentaje (+60%) de empleados que confiesan ser infelices en su centro de trabajo. Las cifras son alarmantes si tenemos en cuenta que la mayoría de nosotros conocemos las causas y podríamos, en mayor o menor medida, ofrecer una solución. Ante todo queremos que te pares a reflexionar en tu pirámide personal de activos de tu empresa. Entendemos que para ti lo más importante son tus clientes, pero no olvides que un cliente satisfecho es un cliente que repite y que te recomienda. Tu equipo es directamente responsable de la satisfacción de tu cliente y, por tanto, tu equipo es un valor activo muy importante en tu empresa. Nunca lo olvides. Si tus empleados están felices y motivados, producirán más y mejor. Este hecho, sobradamente probado, has de tenerlo en cuenta a la hora de gestionar los recursos de tu empresa.

ANALIZAR LAS CAUSAS DE INSATISFACCIÓN Y APORTAR SOLUCIONES PRÁCTICAS

Aunque la remuneración económica – ajustada al nivel de responsabilidad y habilidades del empleado – es una de las principales motivaciones que podemos ofrecer como jefe, no es la única. Como bien decimos “el dinero no lo es todo” y este clásico lo demuestran las encuestas realizadas en diversos medios, donde todos afirman que la causa más común de satisfacción o insatisfacción de un empleado es el ambiente que se respira en en centro de trabajo. Nos referimos a las relaciones humanas. Por ello aconsejamos organizar un espacio para comidas, desayunos o breaks donde puedan crearse lazos interpersonales entre los empleados. También puedes organizar de vez en cuando encuentros para fomentar e impulsar la conexión personal entre los empleados denominado en inglés team building o construcción del equipo. Otra acción que aconsejamos es hacerles partícipes de ideas, críticas constructivas, soluciones etc que puedan aportar para mejorar cada departamento. En otros países es una técnica muy habitual llamada brainstorming. Este método favorece la creatividad de tu equipo, su implicación en la empresa y la sensación de formar parte de ella como algo importante y valorado.

Cuidar de tu equipo y hacer que se sientan felices y, por tanto, produzcan más no significa solo que los recompenses económicamente, que siempre es positivo. No obstante, si en este momento no puedes afrontar subidas de sueldo, también puedes recompensarles con tiempo o flexibilidad horaria. Por ejemplo si un empleado es muy eficaz y ha afrontado un pico de trabajo más alto de lo habitual, puedes recompensarlo con algún día libre extra. También puedes mejorar la calidad de vida de tus empleados con horarios flexibles, como entrar antes o después y adaptar sus horarios a su vida personal, siempre y cuando sea factible para tu empresa. Si deseas conocer sus inquietudes y debilidades para fomentar su productividad, debes conocerlos personalmente. Aquellos que tengan familia necesitarán un horario adaptado a los horarios de sus hijos. Los solteros quizás no les importe entrar más tarde y salir mas tarde…en fin solo consiste en aplicar un poquito de psicología de la calle y aplicarla a tu espacio de trabajo.

Hay otra técnica muy importante que no debes olvidar, volvemos al principio donde te recordamos que ser un buen jefe no significa ser un buen amigo de tu empleado. Aunque si es importante que tu empleado confíe en ti. La confianza no se puede imponer, la confianza se debe ganar. Siéntate con aquel empleado que ha bajado su productividad o que, por algún motivo que desconoces, parece insatisfecho. Míralo a los ojos mientras hablas con él, pregúntale como va todo y déjale bien claro que esperas de él. Es importante que lo escuches e intentes, en la medida de lo posible, averiguar cual es la causa de esa desmotivación y analizar de que forma puedes impulsar su crecimiento personal y profesional en la empresa. Muchas veces no gestionamos correctamente los recursos humanos de que disponemos. Analizar bien cada perfil, y adecuarlo al puesto y tareas que necesitamos que desempeñe, es una parte importante de nuestra labor como jefe.

SACAR CONCLUSIONES

Tras este breve resumen sobre las principales causas de insatisfacción y las posibles soluciones que encontramos, llegamos a la conclusión de que nuestro empleado es un valor activo de nuestra empresa y que, por tanto, hemos de tenerlo en cuenta en nuestra estrategia de negocio. También hemos aprendido que, a veces, los incentivos no tienen por que ser siempre económicos. Tu puedes incentivar a tus empleados de muchas formas si logras conocerlos bien. Cada empleado tiene una situación personal distinta y, a veces, un simple gesto como ofrecer un horario flexible puede mejorar su situación personal y profesional y, por tanto, productividad.

Esperamos que nuestros modestos consejos te hayan ayudado. ¡Si tienes conocimientos constructivos que aportar te invitamos a dejar un comentario en nuestro Blog!

 

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